La salida intempestiva de Guzmán como la breve experiencia de Silvina Batakis trajeron consigo una corrida financiera y un feroz incremento de la inflación, que aplastó el limitado respaldo que el gobierno mantenía hasta entonces.

Sin embargo, la encuesta de Analogías demuestra que la llegada de Sergio Massa al ministerio de Economía provocó un cambio de las expectativas y una leve mejora del “optimismo” sobre la situación.

El informe demuestra que la imagen del gobierno cayó 5 puntos desde la renuncia de Guzmán, siendo que ahora sólo un 33,1% lo sigue respaldando. Sin embargo, la imagen positiva de Alberto Fernández no experimentó cambios, manteniéndose en un 33,5%, mientras que la negativa sólo se incrementó medio punto, alcanzando un 63,9%.

La designación de Sergio Massa y sus primeros días de gestión provocaron un “leve” giro de “optimismo”  y una mejora de las expectativas económicas. Esta sensación se extiende incluso en aquellos que no respaldan la gestión actual.

Según el informe, el “optimismo” sobre la evolución de la economía creció 4 puntos con relación al mes de junio, llegando al 28,4%.

Massa logró remover opiniones en el segmento opositor moderado al gobierno y restablecer un vínculo entre quienes hasta hace meses manifestaban apoyo firme o moderado al oficialismo. De hecho, el nivel de expectativas optimistas es muy similar en los segmentos moderados oficialista y opositor”, subraya la publicación.

Este cambio es “lo que se esperaba de Massa”, y “amalgama de la base de representación del Frente de Todos y búsqueda de desencantados con opiniones moderadas”. Sin embargo, destaca que la pérdida de poder adquisitivo de la población y la disparada de la inflación son los duros desafíos que deberán revertir para el oficialismo.

“Se trata de niveles de indexación de precios que inviabilizan cualquier perspectiva de acumulación de apoyo por parte del oficialismo”, puntualiza el informe, que además advierte que todavía predomina entre los consultados “un contexto de intensa demanda de estabilización y mejora de los ingresos”.

Del estudio también se extrae un insistente pedido al gobierno para “implementar dureza en los controles y fijación de precios máximos a las empresas formadoras de precios”, y un “aumento general de salarios por medio de una suma fija”.

Para un gobierno cuya imagen venía en caída libre, cualquier señal de optimismo, aunque sea inicialmente “leve”, es muy bien recibida.

Sergio Massa no la tiene fácil, pero las primeras señales de la sociedad invitan a afrontar con expectativas favorables los próximos pasos de su gestión.

Publicado en Realpolitik

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