Detrás del mensaje optimista que tratan de enviar los funcionarios schiarettistas por el segundo puesto consolidado en las Paso, en el Centro Cívico surgió, del análisis de ese resultado, el convencimiento de que pueden restarle votos peronistas al Frente de Todos, el espacio que responde al Gobierno nacional.

El Frente de Todos, que puso a dirigentes peronistas en los principales lugares, consiguió sólo el 10,9% de los votos.

Una primera mirada indica que el espacio que responde a la Casa Rosada mantuvo la porción de votos duros del kirchnerismo en la provincia.

Sin embargo, en el schiarettismo creen que, consolidada como segunda fuerza, Hacemos por Córdoba aún puede recuperar el apoyo de varios de los 40 intendentes peronistas que el 12 de septiembre trabajaron para el Frente de Todos.

Polarizar. Carlos Caserio y Martín Gill, los principales candidatos del Frente de Todos, amenazan con confrontar con el schiarettismo. (Prensa Frente de Todos)

Con este convencimiento, el propio gobernador Juan Schiaretti se puso al frente del “operativo seducción” hacia los jefes comunales peronistas.

El 1° de octubre pasado, el mandatario provincial habló ante más de 230 intendentes peronistas.

Schiaretti aseguró que se pondrá “la campaña al hombro” y envió una fuerte advertencia: “El 2023 no es ajeno al 2021″.

Fue un mensaje directo para los jefes comunales peronistas que tomaron distancia del PJ cordobés. El gobernador les recordó que dentro de dos años habrá elecciones ejecutivas y que quienes saquen ahora los pies del plato dejarán de pertenecer al oficialismo provincial.

“Más que un intento de seducción, fue un apriete liso y llano”, refutó un integrante del comando de campaña del Frente de Todos.

Luego de aquel acto presencial, los ministros con perfil más político y legisladores oficialistas salieron a buscar a los intendentes que en las primarias trabajaron en el espacio que responde a la Casa Rosada.

Los schiarettistas admiten que es “probable” que Juntos por el Cambio supere el 50% de los votos en las generales del 14 de noviembre.

Si esto ocurre, Hacemos por Córdoba se verá obligado a llegar al 29% para retener las tres bancas que pondrá en juego en la Cámara de Diputados.

En las primarias, las listas schiarettistas alcanzaron el 24,5% de los sufragios. Para alcanzar el objetivo de una banca en el Senado y de tres en la Cámara Baja, el PJ provincial deberá sumar casi cinco puntos más que en septiembre.

En este escenario, en el oficialismo provincial aspiran a sacar una porción de los votos peronistas que sumó el Frente de Todos.

CONTRATIEMPO

La estrategia del schiarettismo tuvo un primer contratiempo en Alta Gracia. El viernes pasado, el legislador provincial Walter Saieg, quien hasta diciembre pasado fue secretario de Transporte de la Nación y en las Paso se mostró muy cerca del senador Carlos Caserio, iba a anunciar su regreso al PJ provincial.

Cuando trascendió que Saieg iba a hacer el anuncio en una conferencia de prensa, junto a algunos intendentes del departamento Santa María, el intendente schiarettista Marcos Torres puso el grito en el cielo.

“No voy a perder la dignidad. La relación con Saieg no tiene retorno. Hace pocos días, él le faltó el respeto al gobernador cuando lo acusó de estar detrás de una movida cuando los peronistas recuperamos la conducción del partido en Alta Gracia. No podemos tolerar esas incoherencias”, dijo Torres al portal Resumen de la Región.

En el Centro Cívico no quieren enemistarse con el intendente de Alta Gracia, que además es el hermano del ministro de Gobierno, Facundo Torres.

Saieg, quien había acordado su regreso al oficialismo provincial con Oscar González, comunicó que en los próximos días va a anunciar de manera pública su “prescindencia” para las elecciones de noviembre.

Los intendentes que responden al legislador provincial y que para las Paso habían trabajado para Caserio, ahora tendrán libertad de acción para los comicios generales.

POLARIZAR

En la otra vereda, en el espacio frentista reconocen que los problemas de gestión del Gobierno nacional afectan las chances electorales de los candidatos que responden a la Casa Rosada.

Para contrarrestar la embestida del Gobierno provincial que irá por sus intendentes, en el Frente de Todos ya eligieron una estrategia: polarizar el discurso de campaña con el gobernador Schiaretti.

En los días posteriores a las Paso, este plan quedó demostrado en algunos gestos de Martín Gill, primer candidato a diputado nacional y el más mesurado en sus críticas al schiarettismo, quien remarcó en las redes sociales algunas obras que la Nación financia en Córdoba, pero que la Provincia las toma como propias.

Por ejemplo, las mejoras en la infraestructura del barrio Villa El Tropezón. Parte de esta inversión se realiza a través del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

El senador Carlos Caserio también cuestionó al gobernador acusándolo de ser funcional a la oposición, cuando dice que no tenía “nada que ver” con el Gobierno nacional.

“Se están cayendo las caretas. Está claro que el gobernador es opositor a nuestro gobierno, que es peronista. Es lo que venimos diciendo desde un principio. Apoyamos al presidente Alberto Fernández y a la vicepresidenta Cristina Kirchner porque forman parte de un gobierno peronista. Parece que Schiaretti piensa otra cosa”, sentenció el senador nacional.

No lo admitirán, pero en el Frente de Todos reconocen que es “poco probable” llegar al 18% de los votos para alcanzar dos bancas en Diputados.

Ahora el objetivo es de mínima: retener la banca que en diciembre dejará el diputado nacional Pablo Carro, quien figura tercero en la lista para noviembre.

Publicado en La Voz

Redacción Electoral
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