El presente artículo no tiene como fin agotar la totalidad del tema debido a la extensividad del mismo. Por lo tanto, me dedicaré a expresar algunos puntos importantes para invitar a la reflexión del receptor, posterior a la lectura de estas carillas. Tal como se indica en el título, la tesis a defender es que “la democracia es más representativa bajo regímenes federales”.

  La democracia es un régimen político cuyo significado es literalmente ≪ el gobierno del pueblo ≫. Dicho término proviene del griego “demos”, que significa  pueblo, y “kratos”, que significa poder. En otras palabras, la democracia transforma al pueblo en soberano. Este régimen político, nace de una ciudad-estado cuyo rasgo fundamental es la participación directa de los ciudadanos en el proceso de tomas de decisiones colectivas (Mendes Parnes y Negri, Democracia, pág 120); es decir, la vida del ciudadano ateniense cobra sentido cuando forma parte de la vida política de una polis que se auto-gobierna a sí misma, pues no existían intermediarios. Pero las complejizaciones de las sociedades volvieron impracticable la forma directa de la democracia. Es por ello, que la democracia indirecta; es decir, representativa, viene a ser un correctivo (Sartori, Democracia, pág 33) dado que, en un primer punto, se termina con las radicalizaciones elementales de los procesos directos y, en un segundo punto, incluso sin participación total persiste el control y la limitación del poder. Por otra parte, la soberanía no se ve afectada, pues sigue radicada en el pueblo, que ya no va a tomar de forma directa las decisiones colectivas como lo hacía el ciudadano ateniense, sino que ahora lo hará indirectamente a través del grupo de personas elegidas para tal propósito. El concepto de representación es entendido, entonces, como “hacer presente a alguien que no está presente” (Sartori, Representación, pág 225). Siguiendo con lo anterior, la teoría de la representación se desarrolla en tres direcciones opuestas: 

  • la idea de mandato (como doctrina jurídica): donde el representante es un delegado que debe seguir instrucciones.
  • la idea de representatividad (como enfoque sociológico): donde el representante debe guardar algunas semejanzas con su representado.
  • la idea de responsabilidad: donde el gobierno se sitúa como responsable.

  La representación no es tal por el simple hecho de que el pueblo elige a sus representantes, sino que, la representación se da en la pertenencia; es decir, en características semejantes existentes entre representado y representante. La razón es que una persona podría sentirse mejor representada cuando el representante “es como él”, alguien que actuaría como él porque, justamente, es como él (Sartori, Representación, pág 234). Sin embargo, de nada nos serviría la semejanza sin la cuota de responsabilidad con la que debe responder el representante. En este sentido, la responsabilidad cuenta con dos caras: una relacionada con un otro (responsabilidad dependiente) y una relacionada con su propia persona (responsabilidad independiente).

Es de esta forma como llegamos a los dos sistemas de representación que se destacan a lo largo de la historia provenientes de Inglaterra y Francia. El primero favorece un sistema de mayorías (bipartidista) cuyo objetivo es garantizar la gobernabilidad, mientras que el segundo favorece la representación (multipartidista) con el objetivo de garantizar la existencia de la multiplicidad de voces. Pero para que la representación sea explotada al máximo en una sociedad democrática es necesaria la incorporación de un componente federal

  En este sentido, el federalismo implica una forma de organización política en la que el poder se encuentra descentralizado; es decir, coexiste un gobierno nacional con gobiernos subnacionales. Estos gobiernos subnacionales conservan cierta autonomía, pues son capaces de “auto-normarse”. Esta forma de organizarse presupone que “la representación política equilibrará la representación de los territorios con la representación de las personas” (Gibson, Federalism, pág 7). De esta forma, un régimen federal puede afectar a la política creando ámbitos de organización y movilización a nivel político o ampliando el alcance de representación territorial. 

  Así mismo, el federalismo pone límites al principio de la teoría democrática (una persona, un voto) al combinar las normas de representación por territorio y por persona poniendo en tensión a las mayorías elegidas democráticamente dado que, al encontrarse el poder distribuido, las minorías regionales cuentan con una cuota de poder considerable en la toma de decisiones. ¿Cuál es el mecanismo más importante para estructurar el equilibrio entre representación territorial y poblacional en un sistema federal? El poder legislativo (PL). En el caso argentino, contamos con un PL bicameral: senadores para graficar la representación a nivel territorial y diputados para la representación poblacional.

  Para concluir con el ensayo, parece ser a simple vista que las definiciones de los tres conceptos (democracia, representación y federalismo) invitan a trazar un puente lógico en el que uno es la condición necesaria para la existencia del otro dado que al poner la soberanía en el pueblo, como lo hace la democracia, es este quien cuenta con la titularidad del poder y la capacidad de elegir a un semejante que lo represente responsablemente. Pero sin dudas, la representación se ve aumentada bajo un régimen federal cuyas estructuras de organización política distribuyen el poder del “demos” por medio de la representación territorial y poblacional tensionando los sistemas mayoritarios a través de la asignación de una cuota de poder significativa a las minorías regionales.

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