Martín Guzman presentó su renuncia al Ministerio de Economía. La sorpresa no es por la renuncia per se, pues era “crónica de una renuncia anunciada”, sino más bien por el momento: en medio de un acto que la Reina (Cristina Fernández) estaba llevando a cabo en Ensenada. De esta forma, el Presidente pierde uno de sus eslabones más fuertes dentro del gabinete y su imagen, ya debilitada por sus enfrentamientos con su compañera de fórmula, empieza a caminar por el sendero del no retorno. 

Sin embargo, el gran problema que se desprendió de ello fue que a cada persona a la que se le ofreció el cargo no quiso agarrarlo, muestra suficiente para entender la magnitud de la situación. Lo cierto es que cada hora que pasaba sin reemplazante significaba una cuota más de incertidumbre para “una economía que ya no está para estos trotes”. Y si para el lunes en la mañana no había nombramiento quien seguía en la cadena de renuncias debía ser el propio Presidente. 

SILVINA BATAKIS: LA ELEGIDA.

Finalmente, asumió Silvina Batakis, perteneciente a las filas de Cristina Fernández. Batakis se encontraba trabajando con Wado De Pedro en el Ministerio de Interior y, si nos remontamos un poco más en el tiempo, fue la que tuvo una gestión desastrosa en PBA cuando Scioli era Gobernador. En este sentido, la nueva Ministra no es ni de cerca la solución a un problema que Argentina arrastra hace por lo menos 20 años. No cuenta con la espalda política para sostener su plan económico y mucho menos cuenta con las ideas correctas para cambiar el rumbo de una economía cada vez más decadente y destrozada. Me atrevo a pensar -y decir- que es un interinato hasta encontrar un nombre más idóneo o, más bien, hasta que la inercia corra con ella; es decir, me cuesta creer, basándome en la historia del país, que ella sea quien ocupe el cargo hasta el final del Gobierno.

COLISIÓN DE GOBIERNO.

Lo lógico, luego de lo ocurrido con una figura significativa del gabinete, es que sigan habiendo cambios. Podemos afirmar que aún estamos viendo las consecuencias de aquel día post elecciones legislativas en las que el Gobierno “ganó-perdiendo”. Momento en el cual vemos que la relación entre Presidente y Vicepresidente empieza a romperse. En este sentido, la Reina empieza a ganar terreno frente a un Alberto Fernández que se encuentra cada vez más débil y solitario. Los rumores empiezan a correr por las redes sociales y el periodismo empieza a preguntar pudorosamente sobre una virtual renuncia del Presidente. La realidad es que, desde el punto de vista constitucional y político, el escenario de renuncia y adelantamiento de elecciones es una improbabilidad: Por un lado, el procedimiento es complejo; y por otro, solo saldría beneficiado Alberto Fernández. Esto último lo saben tanto la Reina como Sergio Tomás (Massa).

CONCLUSIÓN.

El Gobierno ya no oculta sus internas y traslada su inestabilidad al resto de la sociedad impactando, más visiblemente, en la economía. Y resulta ser muy loco porque mientras el el oficialismo dice que “el país crece a tasas récord” nos seguimos hundiendo en una crisis que dejará chiquita la del 2001. A su vez, las intervenciones de Gabriela Cerruti no transmiten ningún tipo de tranquilidad sino que, por el contrario, los intentos por aclarar las situaciones terminan por oscurecer lo que sucede puertas adentro de la Casa Rosada.

¿Qué rol le toca ocupar, entonces, a la oposición? Porque a simple vista, están más preocupados por esa suerte de “responsabilidad” que se auto-adjudican, pero no dan muestras de tomar la posición que justamente les toca tener: la de ser oposición. A esta altura, ya no se puede pensar que sea inocencia sino, más bien, complicidad. Alcanza con ver cómo se votó en las últimas sesiones.

La Reina hablará hoy. Hay mucha expectativa por lo que pueda llegar a decir y mucho más con lo que pueda pasar luego. Me parece muy pronto para lanzar una candidatura presidencial; por lo tanto, eso lo descarto. Pero considerando la poca previsibilidad que existe a esta altura, cualquier cosa es posible.

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