EL CALAFATE.- La distancia es el mensaje. Y la vicepresidenta Cristina Kirchner empezó a marcarla con el presidente Alberto Fernández el sábado a la noche cuando aterrizó en El Calafate, a 2.600 km de Olivos y con un plan de viaje que, según trascendió, será por diez días.No fue parte de la jura de los nuevos ministros del gabinete nacional,pese a que allí estaban algunos de los nombres que reclamó por carta. Igual, prefirió mostrarse distante.

Ella no estuvo ni por videoconferencia, pero tampoco fue nombrada por el Presidente quien antes de la ceremonia formal dijo que escuchó a “todos y todas”, pero no mencionó directamente a su jefa política. Fuentes de La Cámpora consultadas aseguraron que la vicepresidenta ya tenía decidido de antemano no asistir al acto en la Casa Rosada.

Tras la dura carta donde apuntó funcionarios de Fernández y sugirió el nombre del gobernador Juan Manzur para jefe de Gabinete, Cristina Kirchner se llamó al silencio. Y mientras Fernández viajó el sábado a La Rioja para rodearse de gobernadores peronistas y en el acto en la Casa Rosada sólo aludió a las provincias del norte, la vicepresidenta se mantuvo en Santa Cruz.

“Los nombres y que cambios son suficientes o no, lo decide Alberto, como decidió el Gabinete desde el 10 de diciembre en adelante”, afirmó Máximo Kirchner en una extensa entrevista por Radio del Plata. Sin embargo, pese a la dificultad del enroque de poder que se llevó adelante en Tucumán, Fernández convenció al ungido por Cristina. Ella no estuvo allí para aplaudirlo al momento de jurar.

La distancia autoimpuesta con el presidente al viajar al Sur, no significa el alejamiento del poder. Al contrario, la visita fugaz del gobernador axel kicillof por la mañana demostró que Cristina Kirchner al igual que Néstor Kirchner, no descansan de la trama del poder, ni siquiera ante el bucólico paisaje de su jardín que por estas horas ya tiene las primeras flores.

Kicillof atravesó el país para una reunión secreta con la vicepresidenta, llegó hasta aquí ayer domingo a la mañana, y a las 2 de la tarde ya estaba embarcando de regreso a Buenos Aires: al llegar dio a conocer el detalle de la renovación de su gabinete. El viaje sorpresivo del gobernador bonaerense, en tiempos de zoom y videoconferencias, dejaron en claro que el poder político del Frente del Todos lo detenta Cristina Kirchner y que las heridas entre las dos alas de la coalición gobernante, aún están abiertas.

Publicado en La Nacion

Redacción Electoral
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