Cuando el gobierno de Alberto Fernández hace anuncios, la mayoría de la sociedad duda o hasta tiene la seguridad de que nunca serán realidad. No cumplió ninguna de sus promesas electorales, hundió la economía, resucitó a Mauricio Macri, hizo estallar la forzada unidad entre las fuerzas que componen el Frente de Todos, perdió 6 millones de votos… Más que el título de Presidente, debería adoptar el de “Gran ajustador”.

Pero esta mirada es intencionada y no hace justicia con el primer mandatario. Prometió crear trabajo y, en dos años, ya cumplió. Garantizó el empleo de tres personas de su cercanía y una más de la órbita de Axel Kicillof. Al ex jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, como premio a su actividad descollante, lo reubicó en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Gabriela Cerruti –quien había anunciado que volvía al periodismo tras quedar fuera de las listas electorales- no tuvo que esperar al fin de su mandato para encontrar nuevo conchabo, ahora como “vocera presidencial” o algo parecido. Paula Español fue reubicada en el Ministerio del Interior, junto a Wado de Pedro.

Ahora le tocó el turno de “volver” a Sabina Frederic, otra de las figuras rutilantes el “albertismo que nunca nació”. De ahora en más, la ex ministra de (in)Seguridad tendrá a su cargo del organismo que tiene como objetivo diseñar y ejecutar políticas de asistencia humanitaria. Con Sabina en funciones, los desamparados pueden esperar tranquilos que sus situaciones quedarán en manos expertas.

Algún hueso había que tirarle como premio a su lealtad hacia Alberto, en coincidencia con el 17 de Octubre. No por casualidad, en el día de las renuncias –de mentirita- de los “cristinos” del Gabinete nacional, Sabina publicó: “Todo mi apoyo a Alberto Fernández, síntesis de la unidad popular para lograr el país que queremos. El Frente de Todos es la garantía para que la voluntad del pueblo expresada en 2019 sea una realidad”.

Su tarea deberá enfocarse en el acceso equitativo de vacunas para todos los países latinoamericanos e imprimirle un mayor dinamismo con eje en la cooperación y participación de Argentina en la región.

Sabina tiene también otro importante antecedente para permanecer dentro del gobierno de Alberto. Pertenece al Grupo Callao. Cierto es que no puede demostrar ningún logro durante sus casi dos años de gestión ministerial, pero esto no es un rasgo que la diferencie mucho del resto de los “albertistas”.

Si bien no asistió al acto del 17 de Octubre en Plaza de Mayo, ni lo hará del de la CGT –salvo cambios de último momento-, Alberto no dejó de celebrar la lealtad política preservando el empleo de Sabina. Algo que su referente, Bob Dylan, tal vez no sabría valorar, pero le ganaría una calurosa felicitación de don Raúl Alfonsín, QEPD.

Publicado en Agencia nova

Redacción Electoral
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